Acerca del seguimiento clínico
El seguimiento clínico permite observar la evolución del paciente, evaluar los cambios alcanzados y ajustar el tratamiento cuando sea necesario.
Los avances no se valoran únicamente por la disminución de un síntoma. También se consideran los cambios en la vida cotidiana, la manera de afrontar situaciones, los vínculos y el funcionamiento en los ámbitos familiar, escolar o laboral.
La evaluación se realiza a partir del relato del paciente y, cuando corresponde, de la información aportada por familiares, instituciones educativas u otros profesionales intervinientes.
Este trabajo articulado permite construir una mirada más completa, especialmente en tratamientos con niños y adolescentes o en situaciones que requieren la participación de diferentes áreas.
El seguimiento se desarrolla respetando la confidencialidad, las características del caso y los objetivos establecidos al comienzo del proceso.
¿Qué permite el seguimiento?
Preguntas frecuentes
¿Cómo se evalúan los avances?
Se consideran el relato del paciente, los cambios observados durante las sesiones y su funcionamiento cotidiano. En algunos casos también se incorpora información de familiares, escuelas u otros profesionales.
¿Puede modificarse la frecuencia de las sesiones?
Sí. Según el diagnóstico y la evolución, las sesiones pueden realizarse semanalmente, quincenalmente o dos veces por semana.
¿Se trabaja con otros profesionales?
Cuando el caso lo requiere, puede establecerse comunicación con médicos, instituciones educativas u otros profesionales para favorecer un abordaje integral.
¿La familia participa del seguimiento?
En tratamientos con niños y adolescentes puede ser necesaria su participación. En adultos, la incorporación de familiares se evalúa de acuerdo con el caso y respetando la confidencialidad del paciente.